Día 12. El meollo de la cuestión
Anoche explotó una nueva bomba en Jounieh, una localidad costera cercana a Beirut que visité el otro día. Esta vez sí que ha habido víctimas y el ambiente se está caldeando. Después de estudiar la prensa, y de hablar con algunas personas que he conocido, ya me he hecho una idea bastante clara de lo que está ocurriendo. Voy a intentar explicarlo de forma concisa, porque seguro que con lo que sale en el telediario uno no se puede hacer una idea clara de lo que pasa aquí.
Después del asesinato de Hariri, buena parte de la población se ha unido en torno a los partidos de la oposición que reclaman liberarse de la ocupación siria y cambiar el gobierno actual, un títere al servicio de Damasco. Y el gobierno, que ha desarrollado una mezcla mafiosa de servicios secretos y corrupción, intenta perpetuarse en el poder. Para ello recurren a tácticas sucias con el objetivo de aventar el miedo. Quieren que la gente piense que si continúan las protestas en su contra puede desencadenarse una nueva guerra civil. O nosotros o el caos. Por eso por ahora ponen bombas en lugares del extrarradio, porque es una campaña gradual. Imagino que si se acrecientan las protestas, o la oposición gana posiciones, se incrementarán los atentados y estos serán más importantes.
A nivel internacional se acusa a Siria de los atentados. Esto es parcialmente cierto, yo creo que son libaneses que se han enriquecido en el poder, en connivencia con elementos sirios, los que están detrás de los últimos atentados. Por eso aquí se acusa a los responsables de seguridad del gobierno y se reclama su dimisión. Sin embargo, como medida táctica, la oposición está serenando las aguas a la espera de las cercanas elecciones de mayo. Su preocupación es no perder el impulso que ha ganado después de la muerte de Hariri y transformarlo en una victoria electoral. Si presiona demasiado ahora ya sabe que habrá más bombas.
El clima que se ha creado hace que la gente no salga mucho y que se haya reducido notablemente la actividad en el centro de Beirut. Anoche salimos por una zona de bares y encontramos todo muy tranquilo. Hace poco más de un mes estos mismos lugares estaban rebosantes de gente, incluso entre semana, me aseguran mis amigos. Pero es más prudencia que miedo por el momento. Todo el mundo tiene la vista puesta en el informe de Naciones Unidas sobre la muerte de Hariri que se va a publicar en unos días, aunque la mayoría son escépticos y creen que la verdad puede no llegar a saberse nunca. También esperan el resultado de las elecciones para que cambie el ambiente y se despejen las incógnitas.
1 Comments:
kike
leo tus noticias.me alegra que estés bien.buen cuaderno de viaje.
cuídate
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