sábado 26 de marzo de 2005

Dia 15. Beiteddine y explosion en Beirut

Hoy he quedado con Zeina y Monika para ir de excursion a Beiteddine. He tomado un taxi para ir a la zona del sur de Beirut donde vive Zeina. Llego tarde porque el taxista primero lleva a su mujer a otra zona de la ciudad, y despues a mi a donde le he pedido. Bueno, no pasa nada. Iniciamos la excursion y en el coche conozco a Katia, una chica que habla infinidad de idiomas y que es muy agradable. Conduce Dennis, un chico muy particular con poco aprecio por la propia existencia y por las normas de trafico. En poco mas de media hora de sensaciones fuertes llegamos a Beittedine, un pueblo tradicionalmente cristiano rodeado de polaciones de mayoria drusa. Enrique: ahora vas a ver mi ultima casa, me dice Dennis, y senala el cementerio del pueblo. Se rie.

Katia me explica que los drusos son una gente muy particular. Tienen un libro secreto que solo conocen los mas iniciados, creen en la reencarnacion y siempre conducen por mitad de la carretera. Yo creia que eran una especie de musulmanes, pero me explican que es porque durante la guerra llegaron a un acuerdo con los musulmanes para evitar ser masacrados por estos. Hay drusos en Libano, Siria e Israel.



El palacio de Beiteddine es la antigua corte de verano del emir que reinaba en la zona, y ahora es la residencia de verano del presidente del libano. En las antiguas caballerizas se exponen numerosos mosaicos romanos y bizantinos que fueron guardados aqui para evitar su expolio durante la guerra. Los jardines son hermosos con fuentes y numerosos cipreses. Recorremos algunos patios y estancias y me llaman la atencion los banos turcos del palacio (hamam), una maravilla. Despues la visita al palacio almorzamos una variedad de especialidades libanesas en un restaurante cercano. Todo ello regado con arak, una mezcla de anis y agua que se bebe, no antes ni despues, sino a lo largo de toda la comida. La mezcla del sabor de la comida con el anis me resulta chocante y acabo notablemente achispado.



Pasamos la sobremesa en una casa de la familia de Dennis, que es oriundo de esta zona. La casa pertenece a un general pariente suyo y esta decorada con gusto. Desde el jardin se domina una panoramica del valle, uno de los mas frondosos del pais. Hace sol y en la terraza tomamos un cafe libanes, que es igual que el cafe turco. Al conducir de vuelta a Beirut, Dennis nos proporciona algunos momentos inolvidables. Hay por lo menos dos en los que creemos que nuestros dias han llegado a su fin, pero Dennis mantiene impasible su particular y rapido estilo de conduccion. Como guinda, adelantamos a un tipo en un scooter que lleva a una oveja viva y patiatada entre las piernas. Alucinamos todos. Libano is different.



Despues de pasar un rato en casa de Zeina y de conocer a sus padres, salimos por ahi y vamos a cenar sushi a un japones. Mientras cenamos, escuchamos una potente explosion. La cena acaba abruptamente y a todo el mundo se le amarga el gesto, la gente se levanta de las mesas y llama por telefono a sus familiares y amigos para ver si estan bien. La mayoria paga y se va inmediatamente. Ponemos la radio y a los pocos minutos informan de que la explosion ha ocurrido en un barrio mas al sur y que hay mucha confusion y edificios en llamas. Como en la calle suenan las sirenas y hay mucha gente nerviosa, decidimos quedarnos un rato hasta que se calmen las aguas. Yo me dedico a tranquilizar a mis amigas, que estan muy afectadas. El fantasma de la guerra civil hace que el miedo se apodere facilmente de las conciencias, y eso lo saben bien los que han puesto la bomba.



Al conducir hacia casa de Zenia vemos una gran columna de humo que se alza a la luz de la luna desde uno de los barrios de la zona sur. Ya en casa, vemos en la television la escena del atentado. El ejercito acordona la zona y los bomberos luchan contra las llamas que se apoderan de numerosos edificios. Hay algunos heridos. El dueno de uno de los locales destruidos declara que si ese es el precio a pagar por la independencia del Libano, no le importa que hayan destruido su empresa. Todo el mundo culpa a los servicios secretos del gobierno y ni el presidente ni el primer ministro hacen acto de presencia en la television. Yo, sintiendolo mucho, tengo que irme y dejar a mis amigas en medio de esta confusion. Mi avion sale a las cuatro y media de la manana y tengo que pasar antes por el hotel a recoger las maletas. Me despido diciendoles que estoy seguro de que todo ira bien y que no tengan miedo. Me da pena irme, estoy muy a gusto en Beirut.



Un taxista muy majo me lleva al aeropuerto. En el mismo hay gran presencia militar y un amplio despliegue de seguridad. Atravieso los controles sin problemas y embarco en un airbus de Alitalia con destino a Milan. El vuelo dura cuatro horas y consigo dormir un par de ellas tendido en una fila de tres asientos. Me despierto cuando acaba de amanecer y anuncian el aterrizaje. El avion toma tierra en Malpensa en medio de una espesa niebla. Llueve y hace frio. Ya estoy de nuevo en la vieja Europa.